Radiestesia
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Una sesión de péndulo, paso a paso

Diez minutos, una mesa, un tablero, un péndulo. Esta guía recorre una sesión de principio a fin, incluida la prueba a ciegas, que dice con honestidad lo que aporta el péndulo.

Antes de empezar

La sesión

  1. Ponerte cómodo. Sentado, con el codo apoyado en la mesa y el hilo sujeto entre el pulgar y el índice. El peso cuelga a uno o dos centímetros del tablero, sobre el punto central.
  2. Esperar la quietud. Respira con calma hasta que el péndulo casi no se mueva.
  3. Ajustar tus referencias. Di mentalmente «muéstrame sí», luego «muéstrame no», y mira el movimiento. Anótalos: son personales, no existe un sentido «oficial».
  4. Hacer una pregunta cerrada. «¿Me gusta el color azul ?» funciona. «¿Qué debo hacer con mi vida ?» no sirve para esto.
  5. Observar sin guiar. Deja que el péndulo vaya. Si notas que lo empujas, es normal: es justamente el efecto ideomotor (mira lo que dice la ciencia).
  6. Anotar y parar. Escribe la pregunta, lo que ha pasado y lo que piensas de ello. Para después de diez minutos.

Qué preguntas hacer

La prueba a ciegas

Es el paso que más cuenta. Otra persona esconde una moneda bajo uno de dos vasos, sin que veas cuál. Tú consultas al péndulo, eliges, y ella levanta el vaso. Haz 20 intentos anotando cada uno en el cuaderno.

Si los resultados se quedan cerca de 10, el péndulo no añade nada a tu intuición ni al azar. Es una información útil, y es lo que suelen encontrar las pruebas controladas.

Los errores frecuentes

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